sábado, 17 de julio de 2010

Neoplatonismo

El neoplatonismo surge en Alejandría en el siglo III como importante sistema filosófico. Y, fue muy difundido en diversas escuelas filosóficas en el siglo VI. Es una manifestación del platonismo; con aportes de otras doctrinas como la de Pitágoras, Aristóteles y Zenón; pero sin apartarse esencialmente del fundamento platónico. También, en el neoplatonismo se observan influencias de origen hindú y judío.

Según los neoplatónicos, el principio de todo lo existente es la unidad absoluta, lo Uno, realidad suprema, de la que surgen todas las demás realidades por emanación. El primer ser emanado del Uno es el Logos, también llamado Verbo, Inteligencia, que contiene las ideas de las cosas posibles. Después, la Inteligencia engendra el Alma, principio del movimiento y de la materia. El Uno, la Inteligencia y el Alma son las tres hipóstasis de la Trinidad neoplatónica. El ser engendrado se esfuerza en ascender hacia la perfección de que emana. Todo viene del Bien y tiende hacia el Bien. Para que el Alma se una al primer principio es preciso que supere el pensamiento y que, por el éxtasis, se confunda con Dios y pierda toda conciencia de sí misma. Cuando, por la ignorancia de su verdadera naturaleza e identidad, el alma humana experimenta un falso sentido de distancia e independencia, se vuelve presumida de un modo manifiesto y cae en hábitos sensuales y depravados. El neoplatonismo mantiene que la salvación de esa alma es posible gracias a la virtud de la libertad de la voluntad que le permitió elegir su camino de pecado. El alma debe invertir ese curso, trazando en sentido contrario los sucesivos pasos de su degeneración, hasta unirse otra vez con el origen de su ser.

Amonio Saccas aparece como el fundador de la doctrina. Plotino, su representante más importante, permaneció once años junto a él antes de profesar su doctrina en Roma a partir de 244. Plotino estaba convencido de haber llegado, dos o tres veces en su vida, a esta unión íntima con la más alta hipóstasia. Su discípulo Porfirio tomó la dirección de la escuela a fines del s.II; y redactó las Enéadas tomando las ideas más importantes de su maestro y contiene una exposición amplia de la metafísica neoplatónica. Jámblico, que había sido el editor de Porfirio en Roma, fundó la escuela de Siria y enseñó en Apamea. Uno de sus discípulos, Edesio de Capadocia, fundó la escuela de Pérgamo.

El neoplatonismo, con Porfirio y Jámblico, se opuso al cristianismo, y imputó cada vez más jerarquía a los procedimientos prácticos destinados a provocar el éxtasis. Influyó en la patrística cristiana (Dionisio Areopagita, Agustín de Hipona) y también, a través de ella, en el pensamiento medieval y en la escolástica, hasta llegar al renacimiento (Marsilio Ficino, Pico della Mirandola).

La tradición filosófica del neoplatonismo se mantuvo en el s. V; fue enseñada a partir del 400 en la escuela de Atenas, por Plutarco de Atenas, uno de cuyos sucesores fue Proclo. La escuela de Atenas fue clausurada en 529 por un edicto de Justiniano; el diácono Damascio y Simplicio de Cilicia se refugiaron en Persia. La escuela de Alejandría, que después de la muerte de Hipatia (415), se había alejado del neoplatonismo y que, en el s. VI, había incluso llegado a ser un foco de resistencia a las doctrinas neoplatónicas, subsistió.

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