jueves, 15 de julio de 2010

Hedonismo


El Hedonismo es una corriente filosófica que persigue por todos los medios la supresión del dolor y las penas buscando la felicidad y el placer como motivo y fin de vida. Esta concepción tiene influencias externas como lo son los cireaicos y los epicúreos. Por consiguiente cuando nos referimos a Hedonismo lo hacemos a una teoría moral que percibe el placer (hedoné) como bien último. Todo lo que el hombre hace se dispersa es al orientar los esfuerzos hacia el placer que se encuentra el sentido de la vida. El hedonismo considera que el placer es el único y verdadero bien.

El problema se platea porque el término placer es ambiguo y sometido a diversas interpretaciones; entonces, dependiendo cómo se defina el pacer, una doctrina será hedonística o no. Con el fin de aclarar esta ambigüedad se han determinado dos formas de hedonismo. Por un lado está la explicación expuesta por Richard Branbt quien afirmó que: “una cosa es intrínsecamente deseable (indeseable) si y sólo si es placentera (no placentera)”. Por otro lado está el llamado Hedonismo Psicológico; aquí se agrupan varias doctrinas según la concepción que se tenga de placer; sosteniendo que el placer personal es el fin último de cada persona.

Según lo expuesto el hedonismo puede interpretarse de diversas formas. Para algunos el placer es personal y se consigue al complacer sin límites todas las necesidades físicas del cuerpo. Otros, exponen que debe satisfacer las necesidades de forma moderada para alcanzar la satisfacción. Sin embargo, contraponiéndose a esta concepción que el placer se encuentra cuando se es útil a la sociedad, cuando dedicamos la vida a lograr el bienestar común. Entonces, aquí el hedonismo pierde el sentido de alcanzar el placer a través de la experiencia sensorial física, dándole al mismo un sentido ultraísta.

Por lo tanto, en el hedonismo en sentido estricto se pueden distinguir dos formas del mismo, de acuerdo con los dos significados que tiene el término placer. Éste designa, ya el placer sensible o inferior, ya el placer espiritual o superior. En consecuencia, habrá dos formas de hedonismo, llamadas hedonismo absoluto y hedonismo mitigado, o eudemonismo.

A la posición de que el hedonismo es la búsqueda de la felicidad logrando la satisfacción de los sentidos, se opone la fe católica, afirmando que esta posición acaba con los valores espirituales. No sólo es señalada por la fe católica, igualmente muchas creencias religiosas afirman que el hedonismo es una posición carente de moral; pues antepone los sentidos al plan divino de amor.

Lo expuesto anteriormente es la visión que se posee en forma general del Hedonismo. Sin embargo, para lograr la compresión plena de la doctrina es necesario estudiar su origen y concepción inicial. Epicuro de Samos (341-270 AC) –enseñó en Atenas- es aclamado universalmente como el filósofo fundador del hedonismo, y su real visión sobre el tema del placer no es comúnmente comprendida. Muchos historiadores medievales lo representan como un licencioso, mientras que muchos de los modernos lo describen como un predicador de "placeres con moderación", o incluso como un asceta.

Epicuro defendía la visión de una vida de continuo placer como clave para la felicidad. Su gran perspicacia para satisfacer este fin consistía en identificar el límite de nuestra habilidad para experimentar el placer en cualquier momento. Estipuló que a partir de un determinado nivel máximo no es posible que el placer tenga un incremento de intensidad, aunque es probable que las sensaciones que sostienen este dichoso pináculo del placer varíen continuamente. Él denominó a esta experiencia punta como ataraxia—palabra griega que significa "imperturbabilidad".

Para Epicuro la presencia del placer es sinónimo de ausencia de dolor, o de cualquier tipo de aflicción: el hambre, la tensión sexual, el aburrimiento, etc. El proceso de eliminar estos problemas ciertamente conlleva placeres sensuales, Epicuro una vez escribió: "Yo no sé cómo puedo concebir lo bueno, si elimino los placeres del gusto, y elimino los placeres del amor, y elimino los placeres del oído, y elimino las emociones placenteras causadas por la visión de una hermosa forma". Sin embargo, por más estimulante que sea este proceso, se trata sólo de un medio para perseguir un fin: la satisfacción. Considerar esta persecución como un fin en sí mismo, por contraste, inevitablemente nos conduciría a las ansiedades de la adicción.

En el antiguo mundo del Mediterráneo, la filosofía epicúrea ganó un sinnúmero de adherentes. Fue una destacada escuela filosófica por un lapso de siete siglos después de la muerte de Epicuro, pero, después mermó en popularidad cuando se persiguió en la Edad Media. Fue durante ese período de la historia que desaparecieron muchos de los escritos de Epicuro y se persiguió su doctrina; tergiversándose hasta tener de las mismas diversas concepciones hasta las atacadas por la fe cristiana.

El principal representante del Hedonismo quien con sus teorías se cita como el fundador es:

Epicuro de Samos

Epicuro de Samos nació en el 341 y murió en el 270 antes de cristo. Nació el ciudad de Samos. A los catorce años se desplazó a Teos para escuchar las enseñanzas de Nausifanes quien fuera discípulo de Demócrito. Posteriormente, se dirigió a Atenas; también estuvo en Colofón, en Mitilene de Lesbos y en Lámpsaco. En esos viajes maduró sus doctrinas.

Se estableció en Atenas hacia el año 306 donde fundó su escuela llamada el Jardín. La cual fue famosa por las enseñanzas y el cultivo de la llamada amistad de Epicuro, donde también participaba las mujeres, dándole especial relevancia las mismas.

A diferencia del estoicismo rico en variantes, las ideas de Epicuro y su doctrina seguida en la posteridad son prácticamente iguales; eso no quiere decir que la misma no haya sufrido variantes a lo largo del tiempo. Pues, las concepciones fundamentales las establece Epicuro.

Epicuro era opositor de las concepciones estoicas platónicas y peripatéticas, se identificaba con las doctrinas de los cirenaicos. En el pensamiento de Epicuro se destaca que se debe eliminar el temor a la muerte y a los dioses. El temor a los dioses se pierde al plantear que estos están demasiado lejos de la dimensión humana y de su mundo; por lo tanto, los dioses existen pero son indiferentes a los destinos humanos. El temor a la muerte se elimina al tomar en cuenta que cuando se vive no se posee sensación de la muerte; y, ya estando muerto no se siento sensaciones. Sobre estos basamentos Epicuro funda su doctrina, por lo tanto es necesario buscar y lograr una vida tranquila y sin sabores.

Cuando se conquista la autarquía y a través de ella la ataraxia se logra la felicidad de la vida, al alcanzar el estado de ausencia de temor ante el dolor, pena, preocupación y temor. En tal sentido, para alcanzar la sabiduría es menester eliminar los obstáculos que se anteponen a la felicidad y cultivar lo que contribuye a aumentarla, entre ellas la amistad. En este sentido, no se trata de un estado de ausencia de sensaciones, sino más bien un estado de posesión de las mismas que conllevan a una vida dichosa.

Debemos conocer las necesidades elementales del hombre, lo cual debe suplirse para luego no generar esfuerzo e inquietud en alcanzar lo que se encuentra lejos del alcance. En este sentido, se puede reducir la felicidad al placer; pero no al material; sino más bien un placer duradero de índole espiritual que es más efectivo que el material.

La meta última es la serenidad. No se puede suprimir los gustos de los sentidos, se deben ordenar y subordinar al bienestar físico y espiritual. La belleza y la virtud deben ser aceptadas si producen serenidad y satisfacción; en caso contrario, deben ser eliminados. Pues si se rechazan todas las sensaciones no habrá un patrón para medir las que son beneficiosas. El placer se debe concretar sin que se produzca otra afección que con él compita, ya que si esto ocurre no sería placer sino dolor y pena. El fin al que se aspira es el placer, mas no el placer sensual sino más bien a la salud del cuerpo acompañados del ejercicio del cuerpo y la filosofía.

Por lo tanto, según lo antes visto, el eje de la doctrina epicurea es la ética, basada en la concepción del carácter positivo del placer sereno y duradero; en la consiguiente clasificación y equilibrio de los placeres.

Por otra parte, Epicuro afirma no sólo que nada surge de la nada y que nada se sumerge en la nada; sino que el universo ha sido siempre como es y será siempre el mismo. Estas verdades son principios evidentes no percibidos. Fuera del universo no existe nada que lo penetre e introduzca un cambio; y este universo que permanece inmutable tras el cambio no es lo que menos a contribuidos a engendrar la tranquilidad que el sabio busca; ya que la filosofía es inútil si no cura los sufrimientos del alma.

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